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miércoles, diciembre 08, 2010

Diciembre frio, Diciembre caluroso

Agradecida por las frías manos del invierno, que ya se habían cerrado sobre Algeciras, me sorprendo a mi misma conduciendo el Citroen rojo, con las ventanillas bajadas, el gusto del aire fresco en la cara y la música a todo volumen, como si fuese un día más de los largos veranos del sur, esperemos que la normalidad del invierno, de la navidad del hemisferio norte, recuerde que este es su sitio, y se asiente por fin hasta pasado marzo.

Como es común en estas tierras, mis peripecias no son muy memorables, y terminado el día, me queda esa agría sensación de haber perdido el tiempo a pesar de haber estado todo el día ocupada deambulando de un lado a otro.

Los exámenes de la facultad aún estan lejos, bastante lejos, yo pensé que tendría que estar lista para principios de Enero y resulta que hasta finales/principios de Febrero, nada, así que tengo más tiempo del que creía para ir preparandome. Aunque por suerte ya he empezado. Es sorprendente cuanto me llena Psicología, temía haber vuelto a equivocarme, pero me gusta, me anima, quizás es lo adecuado, aunque uno nunca sabe.. Quizás sea que tengo solo dos asignaturas este cuatrimestre y no estoy tan agobiada, y estoy retomando el contacto lentamente, aunque claro, entre eso, el curso, y las demás chorradas, tengo el día irreconocible.



Hace unos días estuvo Alberto por aquí. El bien sabrá que le tengo mucho aprecio, pero que no es, como quien dice, mi mejor amigo. No es mi alma gemela. No es alguien a quien confíe mis más íntimos secretos. Pero hay algo en nuestra relación que la hace única. Tan solo pudimos disfrutar de una tarde en la biblioteca estudiando, alcanzando el clímax en una cafetería con aires de bareto donde un partido del Barcelona frente a no recuerdo quién acaparaba la atención de todos, salvo nosotros dos; y una noche de cine, una película repetída para mi, pero un buen ambiente para desarrollar todas nuestras paranoias.
No podía entender lo que estaba pasando, había hablado de política, de sociedad, de arte, de cine, de series, de ciencias... Cualquier tema que me interesase, ya sea mucho o poco, había tenído lugar allí. Opiniones tan dispersas, tan alejadas, y a la vez tan complementarias. Fue un buen momento.

No se que tendrá que puede entender mis palabras y que puede reir como yo de cosas que otras personas terminarían escandalizadas pero la compañía tan fugaz fue un buen oasis en este invierno entre frío y caluroso, lluvioso y soleado, tan atípico, pero tan normal en mi vida.

De aquí a unos días, llega al país otra persona especial, esta es diferente, esta me completa, a esta la necesito, pero algo así como medio país me tendrán alejada de ella, odiando la distancia con todo mi ser. Pero la sentiré más cerca, y eso es lo que cuenta.


Las cosas van poco a poco acomodándose, quizás no como yo quiero, pero luego me daré cuenta de lo práctico que es tenerlas tan a mano. Conseguí meterme en el mundo de las series nuevamente. Estoy leyendo libros que formaron mi infancia. Me siento más resistente en las exigencias aikidokas, y hoy creo que ha refrescado un poquito. Quizás sea presagio de que el 2011 sea un buen año...

domingo, agosto 29, 2010

¡Dinamarca en Tren, Bus, Coche, Barco y Avión!

Una de las fechas que tenía marcada en el calendario como de vital importancia, era "18 /22 de Agosto - Llega Alberto". Tantas idas y venidas por Odder y Arhus todos los días, las solitarias horas en mi habitación, las palabras en español atascadas en mi garganta, siempre imaginandome lo genial que sería compartir mi extraña vida en Dinamarca con alguien, y quién mejor que Alberto(bueno, mi sosi habría molado), ese amigo con el que planifiqué tantos viajes, tantas metas alocadas, tantos sueños imposibles.
A pesar de lios y muchos problemas que surgieron, de todo tipo, empeñados en joderme la paciencia, el animo, la fuerza y lo poco de dignidad que quedaba, el tiempo no se detuvo, y el día esperado llegó. Me acuerdo perfectamente de como dejé absolutamente todos mis problemas guardaditos en la habitación y sali cantando y bailando en la primera noche helada en Dinamarca. Que gusto y a la vez que curioso es esperar al autobus en pleno Agosto, abrigada hasta las orejas y a la vez congelada. Curioso verdad?... Eso si, igual de curioso era ver todo los sitios donde podríamos llegar a ingerir algo de alimento, normal, eran las 10 de la noche. Quién iba a estar en la calle en busca de comida a horas tan golfas?

Los días en Odder no tienen mucho que destacar. Muchas charlas atrazadas, paseos cortos por la pequeña ciudad, vistas, clasificación de insectos, y algun que otro asunto sin real importancia.
Lo verdaderamente importante llegaba el viernes, con la partida hacia Copenhague, yo sabía que no podía irme de aqui sin visitar la ciudad.
¡Cuantisimo recordé todo el viaje, y los días previos, a mi querida Ana! Muchacha sabia donde las haya. Mucho preparar, buscar, documentarse, horarios, reservas, mapas, plannings, horarios, buses, trenes... ¡Que lioso es preparar un viaje! Un viaje que quieres que salga bien en poco tiempo.
Empezabamos mal, yo trabajaba, y me veía con el tiempo sobre nosotros impidiendo llegar al autobus antes de que saliese sin nosotros, y peor aún, al ir a esperar el autobus urbano que nos llevaría a donde tomaríamos el otro, pasa delante de nuestras narices antes de darnos tiempo a alcanzarlo, dejandonos como única opción, tomar el tren en una estación donde he de aprender el extraño significado del danés en una máquina expendedora de tickets. Por suerte para nostros llegamos sin problemas pero con muchas prisas, pero si esperabamos que el resto del viaje fuese mejor, es porque eramos unos ilusos.
Imaginen que cara se nos quedó, cuando pasados solo 5 minutos de haber cogido el bus a Copenhague, este entre en el puerto, se pare en la esquina más extraña, el conductor soltó un par de frases en danés, y todos empezaron a bajarse. "Tened cuidado que como os descuideís, os van a vender como putas a Italia", gran hombre el padre de una amiga de Alberto, al decir esas palabras, fue exactamente el pensamiento que nos invadió cuando tuvimos que subir al ferry que nos haría cruzar el Mar del Norte hacía donde se encuentra Copenhague. Que curioso, nunca me había montado antes en ferry, y cambiar de transporte en un viaje de 3 horas, lo hace mucho mucho más ameno. Al igual que ir sentados junto a una Madrileña que esta viviendo en Arhus con su novio. No se si fue el español, la gesticulación, o lo alto que hablabamos Alberto y yo, lo que nos destapó la identidad andaluza. ¡De cuantas cosas se pueden hablar en un viaje en autobus con una completa desconocida! De viajes, de España, de idiomas, de España, de la cultura danesa, de las diferencias.. ya ni recuerdo. Pero la cuestión es que además de pasar un momento curioso y a la vez divertido, llegamos a Copenhague antes de darnos cuenta(cuando lo hicimos, también yo me di cuenta de que había olvidado el mapa y el planning en la casa).
De todos modos, no es dificil encontar una oficina de turismo, y menos si preguntas, allí puedes hacerte con todos los mapas y folletos que te imagines, y gracias a la disposición de la ciudad, solo teniamos que recorrer una calle para encontrar todo lo que nos interesaría conocer.

A las puertas del Tivoli(el parque de atracciones más antiguo del mundo) empezaba nuestra ruta(con una escapada urgente al McDonalls de enfrente, para callar el apetito).
Una plaza preciosa, con banderas del orgullo gay, escenario y muchas tiendas, dando un toque especial a la ciudad, daba comienzo a la calle peatonal, una de las mas largas de europa, llena de individuos tan pintorescos, de tiendas caras, de recuerdos, de ropa, de musica, de lo que cada uno se pueda imaginar.


Copenhague es una de esas ciudades bonitas, con un ambiente estupendo, pero sin cosas que te hagan amarla con locura, como Roma o Paris. No tiene ninguna Fontana, ninguna Torre Eiffel, vamos, ni siquiera tenía a la sirenita. Pero siempre había cosas que mirar, torres antiguas con las cúpulas de un verde turquesa, plazas con fuentes preciosas, la cercanía al mar, o bicis que con sus ridículos pitidillos te rogaban que te apartaras.
Pasear con la mochila llena de cosas es quizás tan molesto como hacerlo con abrigos que no hacen falta, pero así estabamos, mirando el mapa que nos indicaba lo obvio, seguir por el camino peatonal, mirando a lo lejos, donde habita la vieja sirenita. Pero eso es otra historia, que pronto será contada...
Cuando dimos con el puerto antiguo, lleno de las casas que se agolpan en tu mente cuando piensas en barrios del norte, con sus colores y sus ventanas, encontramos unos pequeños barcos, que hacían una visita guiada por el módico precio de 60 coronas(creerme, para todo el dineral que nos gastamos en transporte, 8 euros no son NADA). Lamentablemente, el viaje planificado para ese momento estaba hablado en Danés, Ingles e Italiano. Bueno, habría que hacer el apaño con el italiano, no?, pero el barco iba cargado de españoles. Procedentes de un crucero que paraba dos días en Copenhague, numerosas familias españolas ocupaban toda la mitad delantera del barco, gracias a eso y la falta de italianos a bordo, el guía apañado, nos habló en un español italianizado fácil de entender, por lo que fuimos capaces de disfrutar de un descanso para nuestros pies, para nuestros hombros cargados, una preciosa brisa nos quitaba el calor, y nuestro amigo Giuseppe nos enseñaba cosas que jamás habíamos aprendido. Oh! Y otra cosa más sacamos de provecho de ese viaje. Pasamos junto a la Sirenita, sabíamos que no se encontraba, resulta que esta de paseo por Asia, en la expo de Shangai, pero esperabamos encontrar algo, la piedra, una réplica, cualquier cosa, menos una tele donde la mostraban en vivo y en directo desde Shangai... Gracias a eso, nos ahorramos una caminata previa a un cabreo monumental.
Si hay algo que puede cabrearte mas que un monumento clave de la ciudad a la que has ido a visitar(que digo ciudad.. DEL PAIS!), es encontrar un bar de tapas, con la única persona borde que has dado en TODO el viaje, y que sea una española que te pone dos cocacolas, 5 croquetas del día de tapa y te cobra 14 euros por ello. Gracias mujer amable, ¡la próxima vez traigase las gafas y no tendrá que soltarnos un borderio por no poder ver el mapa donde indicamos que estamos perdidos!
Pero bueno, sin la ayuda de la amable madrileña, conseguimos llegar al hotel a las corridas y sin tiempo, y luego allí tuvimos que comernos el borderio de uno de los que atendian y la ineptitud del otro, que nos mantuvo mas de media hora con unas ganas terribles de entrar a la habitación, descanzar y mear. Cosa que conseguimos hacer, para prepararnos para un segundo día igual de tormentoso.
Salir y decir adiós a una cómoda y microespaciosa habitación de hotel, para lanzarnos a las garras de Copenhague no fue fácil, aunque el centro comercial situado justo al lado nos proporcionó un desayuno de reyes que ayudó bastante.
No se en qué momento entre el sueño y el desayuno, Alberto aceptó la condena que tenía preparada, una visita a Christiania(lo siento, no podía irme de allí sin conocer esa comuna hippie), aunque el karma se cebó conmigo, perdí mi cámara.. esa preciosa turquesa que me había regalado Ransil, con las correspondientes 200 fotos que había realizado el día anterior.
Deberiaís saber que Crhistiania es muy triste un sabado por la mañana, cuando todos duermen. Y todos esos carteles que te prohiben hacer fotos.. ¿Dónde esta el espíritu hippie? (quizas en el tio de la izquierda, con bolsitas de todos los sabores, olores y tamaños).
Despues de Christiania, poco mas quedaba por ver. Volver a recorrer las preciosas calles, comprar recuerdos, subirse al mirador, y ya teníamos Copenhague liquidada(somos concientes de que nos quedaban muchisimas cosas por ver, pero el tiempo, las fuerzas y el dinero, se agotan muy facilmente allí), así que pronto estabamos en Valby disfrutando de una cocacola mientras esperabamos al autobus 888 destino Arhus. Esta vez no ibamos junto a ninguna española, y el viaje en barco no fue una sorpresa, pero igualmente fue un bonito viaje, con cubierta del barco terrorífica, y un muchacho ecuatoriano muy majo que estaba visitando el país en bici.

Volviendo a Odder, es más del principio, no aprovechamos para visitar Arhus, porque el dinero y el cansancio, habían podido con nosotros, pero fuimos pronto al aeropuerto a despachar las maletas, y conocimos un pueblo, llamado Tirstrup, cuya carretera, tan solitaria y salida de la nada, recorrimos una y otra vez, bajo un caluroso sol y una sonrisa por unas buenas vacaciones.

¿Olvidé mencionar que en el Ice Bar hace tanto frio y es tan azul que aún sueño con él?





Por último, he de decir que Dinamarca se empeña en ownearme.

martes, agosto 24, 2010

Amigos, ¿Quién los necesita?

Estoy ahora mismo tumbada en mi cama de Dinamarca(que tan solo lo será por 14 noches más) con una gripe curiosa, contagiada por alguno de los niños, un cansancio sobrenatural y un trozo de carne y un poco de puré en mi estómago.
Hubo un momento entre el mes pasado y este, donde todo fue succionado por una grieta de caos, dejandome en un continuo estado de random. Perdí la noción del tiempo, el interés, la motivación, en definitiva, las fuerzas... Tengo muchos temas de los que escribir, que además me vendrá bien sacarlos de mi cabeza, pero por ahora, no tengo tanta prisa, excepto por este.
Los humanos somos animales sociales, necesitamos amigos, una familia que nos apoye, un trabajo, una meta. Necesitamos que estos seres externos nos den su visto bueno, nos critiquen, nos ayuden desde fuera brindándonos otro punto de vista subjetivo más... pero también pueden ser más.
Yo me concidero una persona muy complicada, vamos, se que lo soy. Con mis cambios de humor, mi bondad extrema, la forma de ser de los argentinos y mi poca tolerancia debido a mi falta de autoestima, espero mucho de la gente, de los amigos, y por eso suelo salir siempre herida. Esta bien brindar todo a los que quieres, pero ¿que pasa cuando esperas más de lo que la gente puede dar?...
Eso es lo que estoy aprendiendo, eso es lo que la nueva Naty, a 3000 km, sola y desesperada, esta aprendiendo a la fuerza(después de todo, es el método más eficaz). Cuando esta nueva visión se abre, llegas a apreciar mas las cosas, supongo que solo me faltarían las nimiedades no odiarme y ser autodependiente.
También, a lo largo de este horrible recorrido, he aprendido a ver aún más allá.
En este país tan raro, tuve el placer de disfrutar de la visita de un amigo, curioso amigo; somos tan diferentes para las cosas comunes, pero tenemos las mismas rarezas que nos hacen únicos. Nuestro humor, nuestro interés, nuestra capacidad para apreciar lo que pasa por desapercibido... Nuestro viaje estuvo plagado de discusiones, opiniones adversas, malentendidos... pero a la vez conseguimos disfrutar de cosas que, sabíamos, nadie mas compartiría. Fue un oasis en medio del desierto, un oasis con chistes sobre política, religión, cine, arte,... Y por eso deseo agradecerlo, por eso deseo plasmarlo, para no olvidar jamás lo fácil que es encontrar lo imposible... Excepto por la sirenita, la muy guarra esta en Shangai.
En este país tan raro, me vuelto a unirme a la persona más especial que he conocido en mi vida, y he tenido la oportunidad de volver a recordarlo. Existe alguien, a quién solo veo, con suerte, una vez al año, alguien con quien puedo pasarme meses sin comunicarme, alguien que conozco desde hace años, alguien que es mi mejor amiga, y como de mi familia(quizás más cercana que eso), que me acepta como soy, sin importar todos los miles de detalles que nos hacen diferentes. Ella es alguien en quién confío, alguien a quién voy en busca de consejo, alguien que me brinda su apoyo cuando lo necesito y cuando no(lástima que últimamente lo he necesitado mucho), alguien a quién admiro. Entre risas, llantos, anécdotas, series, actores, actrices, mitos de la infancia, daneses, alemanes, bipolaridad... siempre ha estado ahí, brindándome ayuda a larga distancia, para evitar que me hundiese en mis propias inseguridades. Y a ella le debo este día, y el de ayer, y el de mañana, le debo sueños cumplidos, y otros tantos que intentará cumplir... MUCHAS GRACIAS SIS!
Y que más decir.. solo que me siento tan afortunada de que mi madre, sea mi amiga...

Supongo que la gripe, el encierro y la lejanía me han vuelto más sensible